Álabes

El chorreado forma parte de la categoría de “procesos especiales” que no se pueden comprobar a posteriori. Por tanto la única forma de mantener el proceso bajo control es asegurarse de que los parámetros operativos de configuración estén siempre dentro de estrictas tolerancias durante todo el proceso de tratamiento. Las instalaciones con tecnología de aire comprimido se consideran universalmente de la mejor calidad. En el caso especifico un robot antropomorfo para la gestión del inyector de chorreado y dos ejes suplementarios interpolados para el desplazamiento de las bancadas/satélites porta álabes permiten efectuar el tratamiento de shot peening en las mejores condiciones posibles. Instrumentos idóneos son capaces de controlar las dimensiones de la granalla y los alcances en cuestión, mientras que un PLC permite la correcta gestión de todos los parámetros de funcionamiento, manteniendolos dentro de la gama prevista durante todo el proceso de elaboración.